El Ejército de Israel lanzó este martes una operación terrestre a gran escala sobre la ciudad de Gaza, tras reiteradas advertencias de evacuación a la población civil.
La incursión terrestre comenzó antes del amanecer, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) avanzaron hacia el principal núcleo urbano de la Franja. El portavoz militar Avichai Adrai instó a los habitantes a abandonar la ciudad de inmediato, advirtiendo que Gaza se ha convertido en una “zona de combate peligrosa”. A través de la red social X, Adrai recomendó a los residentes trasladarse al sur de Uadi Gaza.
El ministro de Defensa israelí Israel Katz describió la situación como “Gaza está en llamas”, subrayando que las FDI actúan con “mano dura” para destruir la infraestructura del grupo terrorista Hamas y avanzar en los objetivos de liberar a los rehenes y derrotar la resistencia organizada en la ciudad. Un alto mando militar israelí confirmó a periodistas que las fuerzas han expandido su actividad terrestre hacia el principal bastión de Hamas, estimando la presencia de entre 2.000 y 3.000 combatientes del grupo en la zona. “Nos estamos moviendo hacia el centro de la ciudad de Gaza”, afirmó el oficial, quien indicó que las tropas ya han penetrado en el corazón urbano.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, respaldó la ofensiva durante su visita a Israel, donde se reunió con el primer ministro Benjamin Netanyahu. Rubio declaró que existe “una ventana de tiempo muy corta” para alcanzar un acuerdo y que “probablemente quedan días, tal vez algunas semanas” para lograrlo. Aunque reiteró la preferencia estadounidense por una solución diplomática que implique la desmilitarización de Hamas, reconoció que “a veces, cuando se trata con un grupo como Hamas, eso no es posible”.
Rubio también se reunió en Jerusalén con familiares de rehenes, quienes manifestaron su temor por la seguridad de sus seres queridos tras la orden de intensificar los ataques.
El grupo terrorista Hamas aún mantiene a 48 rehenes israelíes secuestrados en Gaza desde el 7 de octubre de 2023, cuando atacó brutalmente el sur de Israel y asesinó a más de 1.200 personas.