La publicación de datos actualizados por parte de UNICEF y el Global Nutrition Cluster ha aportado claridad sobre la situación de la malnutrición infantil en la Franja de Gaza, al mostrar que los niveles registrados no alcanzaron el umbral internacional necesario para declarar una hambruna en Gaza.
Según los estándares de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC), se requiere que al menos el 15% de los niños presenten malnutrición aguda para que se declare oficialmente una hambruna. Sin embargo, los datos más recientes, correspondientes a julio de 2025, indican una tasa del 14,8%, cifra que posteriormente descendió en agosto, según informó el Jewish News Syndicate (JNS).

El análisis de Salo Aizenberg, miembro de HonestReporting, respaldó estas conclusiones. Aizenberg señaló que, de acuerdo con los estándares del IPC, la declaración de hambruna del 22 de agosto habría proyectado unas 10.000 muertes por inanición hasta el alto el fuego del 10 de octubre. Sin embargo, los datos recopilados por el propio grupo terrorista Hamas y las Naciones Unidas indican que se produjeron 192 muertes relacionadas con la malnutrición en ese periodo, incluyendo a personas con condiciones preexistentes, lo que representa solo una fracción mínima de las predicciones iniciales, según destacó JNS.
El informe conjunto de UNICEF y el Global Nutrition Cluster, publicado el 17 de septiembre de 2025, se basó en mediciones de la circunferencia media del brazo (MUAC) ajustadas por edad, tal como exige la metodología internacional. Esta medición es ampliamente aceptada para evaluar la malnutrición infantil y constituye uno de los criterios clave del IPC. Los datos ponderados por edad, que reflejan con mayor precisión la situación nutricional de los niños, contrastan con los datos no ponderados utilizados en informes previos, que tendían a sobrestimar la prevalencia de la malnutrición.
Diferencias metodológicas y debate sobre los datos
La diferencia entre los métodos de análisis ha sido objeto de debate. El informe del IPC de agosto, que declaró la existencia de una hambruna en partes de Gaza, se basó en datos no ponderados y en una muestra de solo dos semanas, lo que generó críticas por parte de expertos.
Mark Zlochin, analista de datos y exinvestigador en inteligencia artificial, explicó a JNS que el uso de promedios no ajustados por edad tiende a inflar los resultados, ya que los niños más pequeños suelen clasificarse como malnutridos con mayor frecuencia.
Zlochin señaló que, según datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), la diferencia entre el promedio no ponderado y el ajustado por edad en julio fue de 3,4 puntos porcentuales, lo que habría situado la tasa real por debajo del umbral de hambruna.
Zlochin subrayó que la ponderación por edad es un requisito obligatorio en la metodología del IPC y que su omisión en el informe inicial distorsionó los resultados. “Usar promedios no ponderados sin ajuste por edad infla los resultados”, afirmó, y añadió que esta es la razón por la que la ponderación por edad se aplica en todos los informes previos del Nutrition Cluster y del IPC. Según el analista, la determinación del IPC se basó en datos que no cumplían con los estándares metodológicos requeridos, lo que llevó a una sobreestimación de la gravedad de la situación.
Reacciones de organismos internacionales y análisis de expertos
El debate metodológico se intensificó cuando el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) defendió la validez del informe del IPC. Jean-Martin Bauer, director de análisis de seguridad alimentaria y nutrición del WFP, declaró a JNS que, a pesar de la falta de pruebas de muertes por malnutrición a gran escala, la realidad de la hambruna en Gaza se sustentaba en “evidencia sólida”, citando el uso del MUAC como indicador principal.
Pero Zlochin y otros expertos cuestionaron la decisión de basar la declaración de hambruna en un periodo de solo dos semanas y en datos no ajustados, así como la dependencia de muestras proporcionadas por UNRWA y la inclusión de valores atípicos extremos. Según Zlochin, la publicación de los datos completos de UNICEF y el Global Nutrition Cluster para julio y agosto refuerza las objeciones previas, al mostrar que la tasa de malnutrición nunca superó el umbral del 15% y que, lejos de aumentar de forma exponencial, comenzó a descender en agosto.