La reconstrucción de las capacidades de fabricación de misiles balísticos de Irán con el respaldo de China avanza a pesar de las sanciones internacionales, según un informe de CNN.
Fuentes de inteligencia europeas revelaron que, a finales de octubre, Irán recibió envíos que incluían más de 2.000 toneladas de perclorato de sodio, un compuesto de “uso dual” que puede emplearse tanto en aplicaciones civiles como en la producción de perclorato de amonio, ingrediente esencial en los propelentes de combustible sólido para misiles balísticos. “El perclorato de sodio no figura entre los materiales prohibidos por las sanciones”, señalaron expertos consultados por CNN, quienes advirtieron que esta omisión podría ofrecer una “negación plausible” a los proveedores chinos involucrados en la venta del químico.
El informe detalla que los buques de carga que transportaron estos materiales navegaron con los sistemas de rastreo apagados, una maniobra que, según fuentes de inteligencia occidentales, buscó ocultar los movimientos entre puertos chinos e iraníes.
La motivación de Irán para reponer sus arsenales se remonta a la llamada “Guerra de 12 días” en julio, durante la cual el país lanzó cientos de misiles balísticos contra Israel, agotando gran parte de sus reservas tras ataques israelíes que destruyeron instalaciones de almacenamiento y sitios de lanzamiento. En respuesta, Israel, con apoyo del ejército estadounidense, destruyó la mayoría de las instalaciones nucleares y arsenales iraníes.
Jeffrey Lewis, director del Proyecto de No Proliferación de Asia Oriental en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales, explicó a CNN que “las 2.000 toneladas de perclorato de sodio son suficientes para fabricar 500 misiles balísticos”. Lewis añadió que “Irán necesita mucho más perclorato de sodio ahora para reemplazar los misiles usados en la guerra y aumentar la producción”, y estimó que el país continuará recibiendo grandes envíos de materiales en su intento de rearmarse.
La reconstrucción de las instalaciones de fabricación ya está en marcha. Imágenes satelitales de Planet Labs PBC, incluidas en el informe, muestran dos plantas iraníes de propulsor sólido donde varios edificios destruidos por Israel están siendo reconstruidos, entre ellos aquellos que albergaban mezcladores industriales utilizados para convertir el perclorato de sodio en combustible sólido para cohetes. Estos mezcladores, adquiridos previamente en China, son considerados por Israel como una de las piezas más importantes de la maquinaria necesaria para producir el combustible que impulsa misiles con posible capacidad nuclear.
En el plano diplomático, China y Rusia intentaron bloquear la reactivación de las sanciones de la ONU contra Irán en septiembre. Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China reafirmó a CNN la alianza chino-iraní, al declarar que “China está comprometida con resolver pacíficamente el problema nuclear iraní por medios políticos y diplomáticos, y se opone a las sanciones y a la presión”. Representantes de Irán, Rusia y China redactaron una carta conjunta en la que calificaron las sanciones de “legal y procesalmente defectuosas”, según informó Reuters.