El ministro sirio de Relaciones Exteriores, Asad Al Shibani, se entrevistó el último martes en París con una delegación israelí encabezada por el ministro de Asuntos Estratégicos de Israel, Ron Dermer, para discutir sobre la “desescalada” entre ambos países vecinos, con miras a reforzar la “estabilidad en la región”.
Las discusiones fueron acerca de “un cierto número de temas relacionados con el refuerzo de la estabilidad en la región y el sur de Siria“, así como la “desescalada y la no interferencia en los asuntos internos sirios”.

Las delegaciones de ambos países, abordaron la “vigilancia del cese el fuego” en la región de mayoría drusa de Sueida, donde se registraron 1.400 muertos, según una ONG, y provocaron la intervención de Israel.
Las conversaciones también abordaron el asunto de un retorno al acuerdo de 1974 entre ambos países, por el que se creó una zona de distensión.
“Estas discusiones se llevan a cabo bajo mediación estadounidense, en el marco de los esfuerzos diplomáticos para reforzar la seguridad y la estabilidad en Siria y preservar la unidad y la integridad de su territorio”, agregó la agencia siria.
El contexto de estas conversaciones es especialmente delicado. Israel ha llevado a cabo en los últimos años operaciones selectivas en Siria, principalmente dirigidas contra instalaciones vinculadas a Irán y a Hezbollah, actores que mantienen presencia militar en territorio sirio y representan una amenaza percibida por Jerusalem. Por su parte, Siria mantiene fuerzas en el sur del país, incluyendo posiciones en la región de los Altos del Golán y en áreas limítrofes con Israel, lo que convierte a la zona en un foco de potenciales choques.
El mediador estadounidense busca garantizar que cualquier incidente entre ambos países pueda gestionarse a través de canales diplomáticos y de seguridad, evitando que situaciones aisladas se conviertan en escaladas más amplias. Estas gestiones reflejan un enfoque pragmático de Washington, que prioriza la estabilidad regional sin comprometer sus alianzas estratégicas con Israel.
Analistas regionales señalan que este tipo de diálogos son un componente clave para prevenir conflictos mayores y mantener un equilibrio en Medio Oriente, donde los enfrentamientos indirectos entre Israel, Siria e Irán han tenido repercusiones significativas en los últimos años. Además, subrayan que mantener abiertas las líneas de comunicación puede facilitar futuros acuerdos humanitarios o logísticos, incluyendo la coordinación sobre áreas de control fronterizo, presencia de fuerzas no estatales y protocolos de desescalada ante incidentes militares.