El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha comunicado a sus asesores que, si la diplomacia o cualquier ataque inicial selectivo no logra que Irán ceda a sus exigencias de abandonar su programa nuclear, llevaría adelante un ataque mucho mayor en los próximos meses destinado a expulsar del poder a los líderes de Teherán, según informaron personas al tanto de las deliberaciones internas del gobierno citadas por el New York Times.
Está previsto que los negociadores de Estados Unidos e Irán se reúnan en Ginebra el próximo jueves para lo que parecen ser negociaciones de último recurso para evitar un conflicto militar. Sin embargo, Trump ha estado evaluando opciones para una acción estadounidense si las negociaciones fracasan.
Aunque no se han tomado decisiones finales, según los asesores, Trump se ha inclinado por realizar un ataque inicial en los próximos días con la intención de demostrar a los líderes de Irán que deben estar dispuestos a aceptar la renuncia a la capacidad de fabricar un arma nuclear si no quieren terminar en una guerra a gran escala con los norteamericanos.
Según reportan los especialistas, los posibles objetivos bajo consideración van desde el cuartel general de la Guardia Revolucionaria de Irán hasta las instalaciones nucleares del país y el programa de misiles balísticos. En caso de que esas medidas no logren convencer a Irán de cumplir sus exigencias, Trump dijo a sus asesores que dejaría abierta la posibilidad de un asalto militar a finales de este año destinado a ayudar a derrocar al ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo.
Mientras se espera a la negociación del jueves, dos grupos de portaaviones y decenas de aviones de combate, bombarderos y aviones de reabastecimiento estadounidenses se concentran a una distancia de ataque de Irán.
La Casa Blanca se negó a hacer comentarios sobre la toma de decisiones de Trump. “Los medios de comunicación pueden seguir especulando sobre el pensamiento del Presidente todo lo que quieran, pero solo el presidente Trump sabe lo que puede o no hacer”, dijo Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado publicado en medio de los rumores.
Incluso antes de que los iraníes presenten lo que parece que será su última propuesta (los funcionarios dijeron que esperaban que fuera transmitida a la administración Trump el lunes o martes), las dos partes parecen estar endureciendo sus posiciones. Steve Witkoff, enviado especial de Trump para Medio Oriente, dijo en Fox News que la instrucción clara de Trump para él y Jared Kushner, su conegociador y yerno del presidente, era que el único resultado aceptable para un acuerdo era que Irán pasara al enriquecimiento cero de material nuclear.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, insistió nuevamente en una entrevista en CBS el domingo en que el país no estaba dispuesto a renunciar a lo que calificó como su derecho a fabricar combustible nuclear bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear.
Con esa declaración, la decisión sobre si Estados Unidos estaba a punto de atacar objetivos en Irán, con el objetivo aparente de debilitar aún más al gobierno de Jamenei, parecía reducirse a si ambas partes podían acordar un compromiso que salvara las apariencias sobre la producción nuclear que Washington e Irán pudieran describir cada uno como una victoria total.