El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que no estaba considerando prorrogar el alto el fuego con Irán y pronosticó “dos días increíbles por delante” en medio de renovados esfuerzos diplomáticos con Teherán para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra.
Trump declaró a ABC News que creía que una prórroga probablemente no fuera necesaria, ya que el alto el fuego de dos semanas está previsto que finalice el 22 de abril, horas después de predecir una segunda ronda de conversaciones con Irán en Pakistán en los próximos dos días.
“Esto podría acabar de cualquier manera, pero creo que es preferible un acuerdo porque así podrán reconstruir lo dañado. Ahora tienen un régimen realmente diferente. Pase lo que pase, hemos eliminado a los radicales. Se han ido, ya no están con nosotros”, aseguró Trump, y agregó que, si él no fuese presidente, “el mundo estaría hecho pedazos”.
Aunque el régimen de la República Islámica en su conjunto no ha caído, Trump ha intentado en repetidas ocasiones presentar el asesinato del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y de docenas de otros altos cargos en los ataques aéreos de EE. UU. e Israel como equivalente al colapso del régimen en su totalidad.
Aunque la administración Trump se ha centrado en negociar con los actuales dirigentes iraníes en medio de un frágil alto el fuego, el jefe del Mossad, David Barnea, sostuvo el martes que Israel no consideraría terminada su campaña hasta que esos dirigentes fueran sustituidos.
Tras concluir la primera ronda de conversaciones en Islamabad sin acuerdo el fin de semana, el ejército estadounidense impuso un bloqueo marítimo a los puertos iraníes para intentar presionar al régimen a que aceptara sus exigencias. El ejército estadounidense afirmó el miércoles que sus fuerzas habían detenido por completo el comercio económico que entraba y salía de Irán por mar, y que habían logrado la “superioridad marítima”.
El bloqueo de los puertos iraníes se ha “aplicado plenamente” en las 36 horas siguientes a su puesta en marcha, según una publicación en redes sociales del Comando Central de EE.UU.
Desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra, Irán ha cerrado de hecho el estrecho de Ormuz a casi todos los buques, salvo a los suyos propios, afirmando que solo se permitiría el paso bajo control iraní y previo pago de una tasa. Las repercusiones han sido generalizadas, ya que casi una quinta parte del petróleo y el gas del mundo circulaba anteriormente por esta estrecha vía navegable.
El miércoles, el director de la agencia de control nuclear de la ONU afirmó que en un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra deben incluirse medidas “muy detalladas” para verificar las actividades nucleares de Irán. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi, subrayó la necesidad de un régimen de verificación exhaustivo para el programa nuclear de Irán.
Irán no ha permitido al OIEA el acceso a sus instalaciones nucleares bombardeadas por Israel y Estados Unidos durante una guerra de 12 días el pasado mes de junio, según un informe confidencial del OIEA distribuido a los Estados miembros en febrero. Anteriormente había descartado cualquier restricción a su derecho a enriquecer uranio en lo que insiste en que es un programa nuclear civil. Sin embargo, ha enriquecido uranio hasta un nivel innecesario para cualquier uso civil, y se dice que está a pocas semanas de fabricar una bomba.
Israel y Estados Unidos han insistido en que Irán no puede tener acceso a armas nucleares, y también han exigido a Teherán que deje de apoyar a sus grupos terroristas aliados en Medio Oriente y que frene su programa de misiles balísticos.