Donald Trump advirtió el último domingo que el grupo terrorista Hamas se enfrentará a una “destrucción completa” si no cede el poder y el control de Gaza, en el marco de sus esfuerzos para promover un plan que ponga fin al conflicto en el enclave palestino.
Consultado sobre si el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respalda el cese de los bombardeos en Gaza y la visión más amplia de Estados Unidos, el presidente de Estados Unidos afirmó a CNN: “Sí a Bibi”. En la entrevista, emitida el domingo, Trump agregó que espera conocer pronto la disposición de Hamas a comprometerse con la paz.
Este impulso diplomático surge tras la respuesta favorable del grupo terrorista palestino al plan planteado por Trump, que propone poner fin a las hostilidades y liberar a los cautivos en Gaza a cambio de la excarcelación de palestinos retenidos en prisiones israelíes.
Durante diversas apariciones en programas informativos el domingo, el secretario de Estado Marco Rubio señaló en NBC que existen “retos logísticos” que deben superarse para facilitar la liberación de los rehenes. Además, advirtió que los objetivos a largo plazo, como la administración futura del territorio y la desmilitarización de los grupos armados, “serán aún más difíciles” de alcanzar. “No se puede establecer una estructura gubernamental en Gaza que no sea Hamás en tres días. Es un proceso que requiere tiempo”, detalló.
En medio de las negociaciones para lograr la paz en Gaza, este domingo el premier israelí, Benjamin Netanyahu aseguró que su país no procederá con el resto del plan propuesto por Estados Unidos hasta que los terroristas de Hamas liberen a todos los rehenes.
“No avanzaremos con ninguno de los artículos del plan hasta que se cumpla la liberación de los secuestrados, vivos y muertos, y sean trasladados a territorio israelí”, declaró Netanyahu durante un foro.
La negociación se anticipa extremadamente complicada. Aunque Hamas se ha declarado dispuesto a liberar a todos los rehenes, ha exigido que el intercambio vaya acompañado simultáneamente de un alto el fuego y una primera retirada parcial del Ejército israelí de sus posiciones actuales en el enclave, particularmente alrededor de la Ciudad de Gaza.