El presidente Donald Trump aseguró el último domingo que las conversaciones para alcanzar un alto el fuego en Gaza siguen en curso y que espera ver avances concretos durante la próxima semana. La declaración, realizada ante un grupo reducido de reporteros, se produce en un momento en que las negociaciones en Doha, mediadas por Estados Unidos, Egipto y Qatar, parecen haberse estancado.
“Estamos hablando. Espero que logremos resolver esto durante la semana”, expresó el mandatario, repitiendo el tono optimista que ya había expresado el 4 de julio, pese a que no se han producido movimientos sustanciales hacia un acuerdo.
Las negociaciones en la capital catarí giran en torno a una propuesta de alto el fuego de 60 días, con liberación escalonada de rehenes y una retirada parcial de tropas israelíes del sur de Gaza. Sin embargo, según fuentes cercanas a las delegaciones palestinas citadas por Reuters, los terroristas de Hamas rechazan una tregua temporal que no incluya garantías de fin definitivo del conflicto ni el retiro total del ejército israelí, en particular de la ciudad de Rafah, actualmente bajo ocupación militar.
Israel, por su parte, insiste en que no aceptará un cese del fuego que no incluya la entrega inmediata de todos los rehenes restantes y garantías de desmantelamiento del aparato militar de Hamas. La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu ha mantenido una línea dura, reforzada en los últimos días tras su visita a Washington, donde mantuvo un encuentro privado con Trump.
El estancamiento en Doha parece radicar no solo en las exigencias sustantivas de las partes, sino también en la ausencia de una hoja de ruta clara para la reconstrucción de Gaza y la gobernanza postconflicto. Estados Unidos ha sugerido que un eventual acuerdo incluiría el despliegue de una fuerza multinacional temporal y el regreso progresivo de la Autoridad Nacional Palestina a algunas zonas, propuesta que ni Israel ni Hamas han respaldado públicamente.
Pese a los obstáculos, la administración Trump insiste en que la ventana diplomática no está cerrada. Voceros del Departamento de Estado confirmaron que las conversaciones indirectas siguen abiertas y que el equipo de mediación estadounidense permanece en Doha. Un funcionario que pidió anonimato reconoció a Reuters, sin embargo, que “el tiempo político se acorta” y que un colapso del proceso podría escalar aún más la situación regional.